"Los grupos mediáticos actuaron como un grupo de presión contra Lula" por Florence Poznanski

El MediuM realiza una entrevista de Florence Poznanski sobre el papel de los medios de comunicación en los últimos acontecimientos en Brasil. 

Florence Poznanski es la directora de la oficina brasileña de la ONG Internet Sin Fronteras, encargada  de diferentes proyectos de educación a los medios de comunicación en las escuelas. También, coordina la Red para la democratización de la comunicación en el estado de Minas Gerais, red de la cual forma parte la ONG Internet Sin Fronteras.

 

El MediuM: ¿Cómo actuaron los grupos mediático en el proceso judicial contra Lula?

 

Florence Poznanski:La situación es compleja. Los grandes grupos mediáticos ya no son todopoderosos. Ya no tienen la audiencia que han podido tener en el pasado. Tuvieron que enfrentar una crisis global de los medios. Perdieron terreno, hay mucha gente que no los mira y que se informan en Internet. Eso genera otro problema pero en consecuencia, estos grupos mediáticos están buscando audiencia como sea. Para ellos, la operación Lava Jato es una ganga, porque les permite destacar unos escándalos y atacar a algunos “potentes”. Hacen cobertura muy amarillista que les permite tener una fuerte audiencia. Es por eso, por ejemplo, que el grupo Globo ha difundido algunas acusaciones contra Michel Temer a pesar de haberlo apoyado durante el Golpe de estado contra la presidente Dilma Rousseff.

 

Con Lula, siempre lo hundieron. Jamás Globo u otros grupos mediáticos se habían involucrado tanto para exigir el encarcelamiento de un antiguo presidente. A pesar de que Lula, cuando era presidente no había atacado de frente al poder  estos grupos mediáticos. No hubo ley de regulación o de democratización de los medios de comunicación como fue el caso en Argentina, Ecuador o Venezuela. Sin embargo, podemos pensar que si Lula lo había hecho, quizás se hubiese generado mucho más temprano las condiciones para un golpe como lo estamos viendo hoy.

 

Los grupos mediáticos brasileños asumieron un papel político muy claro: impedir que Lula sea, otra vez, candidato a la elección presidencial. Y por eso, usaron de varias estrategias incluyendo tácticas ilegales. Por ejemplo, el día de la apelación que Lula había hecho de su condena, un canal de televisión, TV Bandeirante, anuncio la sentencia antes del propio tribunal. Lo que demuestra un nivel de colusión entre poderes.

 

¿Cómo influyeron?

 

En el proceso judicial de Lula, los medios de comunicación brasileros adoptaron una clara línea editorial para montar la opinión publica contra el antiguo presidente. Por otra parte, trabajaron para influenciar a los jueces para que ellos rechacen el pedido de Habeas Corpus presentado por la defensa de Lula.

 

Hubo varias fake news para deslegitimarlo. El 27 de marzo, cuando los buses de la caravana electoral de Lula recibieron dispararos, algunos medios de comunicación crearon la matriz de que este atentado era en realidad un autogolpe perpetrado por el Partido de los Trabajadores [PT, el partido de Lula] para victimizarse.

 

En este afán para impedir que Lula pueda presentarse en las elecciones, los medios de comunicación y particularmente la cadena Globo y otros medios de comunicación dieron énfasis a unas declaraciones del general Eduardo Villas Boas, quien amenazó de un golpe militar si Lula no iba a la cárcel. Estas declaraciones, hechas justo antes del juicio en la corte suprema de Justicia, tenían como objetivo presionar a los jueces. Y los medios de comunicación brasileños le dieron una importancia exclusiva mientras no hablaron o no dieron la contraparte a otro sector militar constitucionalista que rechazaba cualquier intervención del ejercito en la política. Los medios de comunicación se sirvieron de las declaraciones de Villas Boas para responsabilizar a los jueces de una hipotética desestabilización política en Brasil.

 

Los grupos mediáticos actuaron como un grupo de presión y en consecuencia interfirieron en las decisiones jurídicas. Tienen una enorme responsabilidad en la situación actual de Lula. La línea editorial era permanente contra Lula, lo condenaron sin que hay un juicio, ni la mínima prueba tangible contra el ex presidente. Eso influye a la opinión publica pero también a otros actores políticos que tomaron posiciones en función de lo que decían los medios de comunicación.

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